19 mayo 2011

El acercarse de la JMJ, por Ernesto Juliá Díaz

No dudo de que todos los resortes puestos en marcha por el arzobispado de Madrid y por las  organizaciones involucradas de lleno en la preparación de la Jornada, están en pleno rendimiento y cuidando hasta lo últimos detalles para que todo resulte lo más eficaz posible cara a Dios, cara a Cristo, cara a todos los hombres.

    A la vez, es relativamente fácil darse cuenta de que cuando comienza a oírse ya el silencio sonoro de la marcha de los miles de jóvenes que llegarán de todas las partes del mundo, “alguien” parece ponerse nervioso.


    Que el Ministerio de la Sanidad, con su Instituto de la Juventud, encargue a un reconocido masón un informe sobre “la juventud que da la espalda a la Iglesia”, no deja de ser curioso. En el fondo, detrás de esos encargos se esconde el miedo a la Resurrección de Cristo. Siempre hay “soldados romanos” dispuestos a mentir. Un informe así será siempre a gusto del pagador. Hay muchas maneras –más útiles y mejores- de despilfarrar el dinero de los españoles.

    Nunca me he preocupado mucho, lo reconozco, de las encuestas sociológicas a propósito de la fe, de las creencias de las personas. El cristiano sabe muy bien que la Iglesia fundada por Cristo se puso en marcha con poco más de cien personas, y que la Fe de uno solo puede ser ocasión para la conversión del mundo entero. 

    Por eso, no pasa por mi cabeza la tentación de comentar un informe semejante. Me quedo con unas realidades más sustanciales, y que preparan mejor el acercarse de la JMJ.

    La primera realidad es el reverdecer de vocaciones sacerdotales en los Estados Unidos; y entre personas jóvenes. Un reverdecer originado en el seno de familias católicas; y en un buen tanto por ciento, en el seno de familias con más de cuatro y cinco hijos. 

    La segunda es el acoso judicial que ha recibido un obispo del sur de Vietnam. ¿El motivo de la “persecución judicial”? Que hay demasiados bautizos en la diócesis. En el último año y medio más 50.000 conversos que han sido bautizados en la Iglesia católica, y en una sola diócesis. ¿Es también un cierto miedo a la Resurrección de Cristo?

    La tercera son las noticias que Salvador Bernal ha comentado en su último artículo en esta sección, y del que recojo lo que me parece más significativo: “La Eucaristía es “esencial” para el 59% de jóvenes católicos; el 72% acude a Misa semanalmente; el 63% afirma practicar diariamente la oración; y el 24%, la lectura de la Biblia”.
Después viene la participación de estos jóvenes católicos en actividades solidarias, caritativas, etc., y el compromiso humano con el hermano necesitado se corresponde con el acercamiento con Cristo Resucitado en la Misa y en la Oración.

    El encargado del informe –“gran comendador del supremo consejo masónico de España”- tiene la curiosa idea de afirmar “concepciones con tendencias totalitarias en el catolicismo”. ¿Los mártires cristianos que siguen muriendo por su fe en muchos países son “totalitarios”?  El “totalitarismo de la ley”, con el que la laicidad “liberal” –que nada tiene que ver con el verdadero liberalismo- pretende imponer abortos, eutanasias, divorcios expres, manipulación de la educación sexual de los niños, etc. etc. ¿no es una copia del totalitarismo social de Stalin y de Hitler?

    El sonoro silencio del andar de miles de peregrinos que se acercan a Madrid origina un cierto nerviosismo a más de uno. La marcha de los peregrinos no la parará nadie: ellos, cada uno, han encontrado a Cristo Resucitado, y con Él caminan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario