18 septiembre 2013

Francisco: ¿Un joven pesimista? «Lo mando al psiquiatra»

«Cuando un joven me dice: "¡Qué tiempos tan feos son éstos, Padre, no se puede hacer nada!", lo mando al psiquiatra». Con estas palabras, el Papa invitó ayer por la tarde a los jóvenes de la diócesis italiana de Piacenza-Bobbio a «convertirse en constructores del futuro». Francisco, que se reunió con este grupo de 500 peregrinos en la basílica de San Pedro, comentó que «no se entiende a un joven a que no quieran hacer una cosa grande, apostar por ideales grandes, grandes para el futuro».
Así, destacó tres deseos de las nuevas generaciones que permiten dar un giro a los problemas actuales: la belleza, la bondad y la verdad: «Y estos tres deseos que los jóvenes llevan en su corazón, son los que tienen que hacer realidad: éste es el desafío». «Si no lo hacéis, es por pereza», subrayó.

Con estas premisas, Francisco les instó a que digan no a las tentaciones que les ofrece el mundo, y traten de «cambiar las cosas», a «hacer ruido e ir contracorriente» frente a los que «siempre tratan de frenar, bloquear el camino». «La ilusión de un joven es hacer ruido siempre. Y, «por favor», les dijo, «vayan contra corriente y sean valerosos en esta civilización que nos está haciendo tanto mal con el alcohol y las drogas...», enfatizó.
Con la espontaneidad de la que hace gala, el Papa argentino les agradeció la visita a los peregrinos y les reconoció que acudía al encuentro «por egoísmo»: «¿Saben por qué? Porque me gusta estar con ustedes, porque tienen en su corazón una promesa de esperanza».
Antes de darles su bendición, les invitó a rezar a María, como «madre de la belleza, la bondad y la verdad», para pedirle la gracia del coraje. «Porque la Virgen era valerosa. ¡Tenía coraje, esta mujer!», exclamó el Papa, que se despidió con un gesto de humor: «Y les pido que recen por mí, porque este trabajo es un trabajo insalubre, no hace bien...».

Acercarse al otro sin ser llamado

Tras el encuentro con los jóvenes, el Papa acudió a la Basílica de San Agustín para presidir la eucaristía de apertura del Capítulo General de la Orden de San Agustín, de donde saldrá elegido el nuevo superior general de la congregación. En la homilía que dirigió a los religiosos, el Santo Padre les pidió que reforzaran su vida comunitaria: «A veces se puede vivir en un edificio de apartamentos sin saber quién está a su lado, o se puede estar en la comunidad, sin ser verdaderamente consciente de cómo está su hermano». Frente a esta realidad, apuntó que «la inquietud de amor siempre nos anima a acercarnos a los demás, sin esperar a que el otro exprese sus necesidades». Por eso les invitó a plantearse si viven «acomodados» en su vida de fe o si «conservan la fuerza de Dios para salir fuera, al encuentro del otro».
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